miércoles, 7 de agosto de 2013

La falta de descanso nocturno nos empuja a consumir más comida basura

Neurocientíficos de la Universidad de California en Berkeley (EE UU) han demostrado que pasar una noche en vela hace que se nos antoje comer donuts, pizza y otros platos calificados como "comida basura". El hallazgo aporta una nueva explicación a la relación entre el sueño y la obesidad.

Los investigadores usaron imágenes obtenidas mediante resonancia magnética funcional para estudiar el cerebro de 23 adultos jóvenes tras una noche de descanso normal y después de una noche sin dormir. En el segundo caso, el lóbulo frontal, que se ocupa de la toma de decisiones complejas, mostraba menos actividad de lo habitual, mientras que el centro cerebral de las recompensas estaba hiperactivo. Esto explicaría por qué cuando se les ofreció comida a los participantes, aquellos que habían estado privados de sueño elegían snacks poco saludables y comida basura, especialmente hamburguesas, pizzas y donuts. Tras una noche de 8 horas de sueño profundo, sin embargo, los sujetos escogían la opción "sana", compuesta por fresas, manzanas y zanahorias.

"Si no dormimos, las estructuras cerebrales que controlan la motivación y el deseo se hiperactivan", concluye Matthew Walker, coautor del trabajo que se publica en Nature Communications. Si a esto se suma que las neuronas encargadas de valorar las opciones y tomar decisiones "adecuadas" no funcionan bien cuando nos falta el descanso, la consecuencia es que quienes no duermen bien son incapaces de tomar decisiones adecuadas sobre su alimentación, ingieren alimentos excesivamente calóricos y están más predispuestos a la obesidad.

El campo magnético solar está a punto de cambiar

Algo grande podríá suceder en las próximas semanas en el Sol. Según indican las últimas pesquisas realizadas por los observatorios especializados de la NASA, el campo magnético de nuestra estrella está a punto de cambiar.

"Parece que faltan apenas tres o cuatro meses para que se produzca una nueva inversión del campo magnético solar", ha explicado el físico solar Todd Hoeksema, de la Universidad de Stanford (EE UU). "Este cambio tendrá un efecto dominó en todo el sistema solar", añade.

La polaridad del campo magnético del Sol se modifica aproximadamente cada 11 años, cuando el imán interno del astro se reorganiza. En el Observatorio Solar de Wilcox en Stanford elaboran magnetogramas para realizar un seguimiento concienzudo de la evolución del magnetismo solar desde 1976, y han registrado ya tres grandes inversiones (la siguiente será la cuarta). En cada una de ellas, el campo magnético de los polos del Sol se debilita primero, a continuación desciende a cero, y luego emerge otra vez con la polaridad opuesta.

La influencia del campo magnético o heliosfera solar se extiende hasta mucho más allá de Plutón. No obstante, a pesar de su alcance, los seres humanos no notarán sus efectos. Los que sí se verán afectados son los rayos cósmicos, que son partículas de alta energía aceleradas a la velocidad de la luz producidas por explosiones de supernovas y otros eventos violentos de la galaxia.